S I G N O   D E   L O S   T I E M P O S

D E   P A U L I N A   C O R R E A

p o r   J o r g e   C a l v o


 

 

 

 

Jorge Calvo, escritor.


 

 

     

 


Existe la sensación generalizada de que a partir de cierto momento el mundo  ha devenido en una trampa; un sitio hostil.


 

 

SIGNO DE LOS TIEMPOS

 

“Que el mundo fue y será
una porquería, ya lo sé.
En el quinientos seis
y en el dos mil, también.”
E. S. Discépolo, Cambalache.

Aquella cosmovisión optimista, de contagiosa esperanza, que albergaron los relatos de la modernidad, colapsó junto con la última conflagración mundial y, a partir de mediados del siglo pasado, en los textos literarios se instala la apática mirada de la indiferencia y el más brutal descreimiento con cualquier proyecto humano; esta actitud no debe extrañarnos, es la característica primordial y en cierta medida llega para inaugurar la llamada corriente de la posmodernidad. Aunque para varios estudiosos y observadores estos síntomas ya asomaban en la literatura francesa, particularmente en relatos como El extranjero de Camus o La Náusea de J.P. Sartre. No obstante es a partir del espectacular desplome de los socialismos reales, -que coincide con la caída de la dictadura de Pinochet en Chile- y, la aparición de fenómenos como el neoliberalismo es que adquiere realidad aquello que sostiene Enrique Santos Discépolo en su tango Cambalache “los ignorantes nos han igualao”.y “… resulta que es lo mismo/ ser derecho que traidor,/ ignorante, sabio o chorro,/ generoso o estafador... ¡Todo es igual! ¡Nada es mejor!...” En efecto, como consecuencia directa de la globalización y de las brutales y despiadadas leyes del mercado, el fenómeno de la posmodernidad, se instala con abrumadora presencia en la literatura que se escribe y publica hoy en día.


Existe la sensación generalizada de que a partir de cierto momento el mundo ha devenido en una trampa; un sitio hostil. De pronto todo tiene precio, todo se encuentra en venta; en el mercado se pueden adquirir inmuebles y vehículos, pero también gestos y sonrisas, hasta virginidades y morales. En la nueva jungla del mercado los objetos valen más que los seres: Y los seres valen por lo que tienen. La apariencia lo es todo. El interior puede estar perfectamente vacío; a nadie le preocupa. A nadie le importa. En esta nueva realidad, donde se ha hecho tabla rasa, los valores naufragan y aquel poderoso caballero que es Don Dinero se convierte en la única medida; tanto tienes, tanto vales. El escritor, quien escribe, -en esta caso Paulina Correa-, se ve inserto en una existencia cuyo torrente se precipita en estos rápidos donde –a una velocidad mayor que la de la luz, las verdades cambian de signo y las cosas se enrarecen, se mimetizan en una niebla gris y opaca. Y, los seres se degradan cotidianamente con la misma indiferencia que si estuvieran adquiriendo títulos nobiliarios. Nada es diferente, ni la educación ni los buenos modales. Si puedes pagar: todo vale. Puedes adquirir riñones, afectos, impunidad. Y entonces sucede, como resultado natural del proceso literario, que cualquier circunstancia o vivencia que el escritor plasma en palabras viene a dejar constancia y se convierte en una cifra de la época.


Este libro de relatos, titulado Signo de los tiempos, que Paulina Correa presenta hoy, bajo la forma de cuentos, irradia la atmosfera posmoderna en que fueron concebidos, son tremendamente inmediatos, reconocibles, con un sabor a algo indefinible y que sin embargo ya hemos tenido el sospechoso privilegio de probar. Huelen a épica urbana, son inevitables, con esa urgencia despiadada que caracteriza la vida actual. Son cotidianos y citadinos. Deambulan por sus páginas una amplia galería de criaturas que parecen sorprendidas y entrampadas en la misma atmosfera enrarecida, ya se trate de operadores políticos, mujeres en procura del efímero placer o sicarios que asesinan para ser asesinados. Cuentos breves, directos e implacables. Escritos con milimétrica exactitud. A ratos pareciera que el autor no dispone de tiempo para ocuparse -o preocuparse- de nada accesorio, va directo a la esencia, como un puñal a la yugular, buscando la medula. Los personajes a ratos asoman en uno o dos trazos y parece que la única identidad que tienen es la mentira, la capacidad camaleónica de sobrevivir en un mundo que los fagocita. Sin identidad, inventándose disfraces y máscaras para tratar incluso con los seres más cercanos que nunca fueron y ya no serán seres queridos. Llegaron atrasados a un carnaval que no los desea y apenas disponen de tiempo para vivir la loca algarabía de esta Feria de Vanidades.


Paulina Correa escribe prosa y es narradora, estudio teatro y es abogado, además tiene estudios en Ciencias Políticas, lo que le otorga sin duda un amplio conocimiento de los personajes y ambientes de los que se ocupa, además lo hace con un lenguaje conciso y directo como un golpe al mentón. Consigue aquello que Julio Cortázar pedía de un buen relato: capacidad noqueadora.

 

 

 


 

Paulina Correa, escribe  cuento  poesía y teatro.  Formada en los talleres de Pía  Barros  y Camilo Marks, miembro de la Sociedad  de Escritores de Chile.  Ha publicado los libros :  “Cuentos  Incorrectos”; “Historias para  familias normales”; “Cuentos sobre hombres demasiado comunes” y “Cuentos de locura urbana”.  En poesía : “Historia  Marítima para dos”.  Su obra de  teatro “Princesa.  Historia de sangre para  niñas tristes” ha sido montada en el Teatro el Puente de Santiago.

 

"Signo de los Tiempos", Marciano Ediciones, 2018. Cuentos. 126 páginas.

Solicítalo en el Facebook de Marciano Ediciones y en el de la autora.